Al ritmo de Guadalajara, la Plaza Tapatía resiente el descuido. Un paseo dominical por sus instalaciones se puede convertir en una peligrosa caminata llena de obstáculos y desperfectos. Basura desbordándose de sus contenedores en mal estado, malos olores, falta de luminarias, y graffitis "ado
ando" murales y museos son sólo algunos de los elementos cotidianos de la plaza. Los descuidos se han incorporado a la vida de la plaza, acostumbrando a sus paseantes a convivir con ellos y en ocasiones a participar en la destrucción de los jardines y monumentos. En el corazón de Guadalajara la Plaza acoge el símbolo y el orgullo, y en ocasiones, ¿por qué no?, el descuido y el maltrato de los habitantes de la Ciudad.
