ador o la Catedral para escribir protestas con su peculiar lenguaje, y los pandilleros o cholos usan el graffiti para marcar su territorio sin afectar a nadie. Los pandilleros que se dedican al graffiti destructivo lo hacen por gusto y entre sus integrantes no hay clases sociales: Júpiter aseguró que hay chavos banda que tienen dinero y se apoyan con vehículos para realizar sus actividades. "Lo hacen como la droga", comentó, "porque tienen problemas o a lo mejor no tienen, pero a ellos les gusta la adrenalina, la de una buena corretiza". Júpiter dijo que la drogadicción se relaciona con el graffiti porque ambas prácticas comienzan por el sentimiento de abandono de los adolescentes, pero se justifica argumentando que hay escuelas en donde los jóvenes fuman marihuana y que también hay empresarios drogadictos. Aunque Júpiter comenzó llevó en algún tiempo una vida de pandillero, ahora se dedica a buscar bardas viejas y cementerios de trenes para hacer sus diseños en aerosol y, ahora, con el apoyo que han recibido del Gobe
ador Alberto Cárdenas Jiménez y del programa Guadalajara Joven, del Ayuntamiento de Guadalajara, se dedica a limpiar el graffiti convirtiendo los rayones en murales. El Tocho y el Pato son dos graffiteros que se han dedicado a organizar a chavos banda como Júpiter, para participar en concursos de murales con pintura donada por el Gobie
o y en bardas como las de la unidad deportiva Antigua Penal de Oblatos y con ello contribuir a que no desaparezca el graffiti y se haga de una forma artística. Júpiter recalcó que mientras exista una barda siempre habrá un graffitero.
